En el marco de la aprobación del Decreto Supremo 5509, que autorizó la prestación de servicios de telecomunicaciones a través de satélites de órbita baja, el presidente de Bolivia anunció igualmente que su Gobierno pretende implementar centros de datos —comúnmente conocidos como data centers— en las ciudades de La Paz y Cochabamba.
El anuncio captó la atención y el entusiasmo de la ciudadanía, debido a que se mencionó que varias firmas tecnológicas internacionales habrían expresado interés en invertir en dichos centros de datos. En ese contexto, el presente artículo analiza las perspectivas y desafíos que enfrenta el Gobierno boliviano para materializar este proyecto, con el fin de comprender qué se requiere para que Bolivia ofrezca condiciones idóneas para el desarrollo de hubs de centros de datos en su territorio.
¿Qué es un data center y para qué sirve?
Un data center es una instalación física que alberga sistemas informáticos y componentes asociados —servidores, almacenamiento, redes y equipos de telecomunicaciones— utilizados para procesar, gestionar, almacenar y distribuir grandes volúmenes de información. Estos centros constituyen elementos fundamentales para la prestación de prácticamente cualquier servicio digital en la actualidad: aplicaciones en la nube, comercio electrónico, herramientas de inteligencia artificial, servicios financieros, plataformas de streaming y, en general, la economía digital.
Toda empresa necesita equipos informáticos para operar sus aplicaciones, ofrecer servicios, vender productos y gestionar áreas internas como contabilidad, recursos humanos y operaciones. A medida que una empresa crece, también aumenta la cantidad de equipos necesarios, lo que dificulta y encarece su administración cuando estos se encuentran distribuidos en distintas sucursales o ubicaciones.
Para enfrentar este problema, muchas empresas utilizan centros de datos que permiten concentrar sus equipos en un solo lugar y administrarlos de forma más eficiente. Asimismo, en lugar de mantener infraestructura propia, también pueden optar por utilizar centros de datos de terceros.
En un mundo cada vez más interconectado, los data centers constituyen infraestructura crítica sobre la cual se apoyan servicios empresariales, gubernamentales y de consumo. Esto ha convertido al negocio de los centros de datos en una de las áreas de mayor crecimiento, con inversiones mundiales de USD 229 billones en 2023. Sudamérica, por su parte, se perfila como un mercado emergente y de alto potencial, con inversiones de USD 6 billones en 2023 y una proyección de USD 10 billones para 2029.
Criterios para escoger la ubicación de un data center
La decisión de una empresa tecnológica de establecer un data center en un país o región responde a múltiples criterios estratégicos, entre los cuales destacan los siguientes:
a. Disponibilidad y costo de energía
Un centro de datos es, esencialmente, una infraestructura intensiva en consumo eléctrico. La energía no solo se utiliza para alimentar los servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de red, sino también —y de manera muy significativa— para los sistemas de refrigeración, ventilación y respaldo.
En la práctica, la energía representa uno de los mayores costos operativos de un data center, pudiendo alcanzar entre el 30 % y el 60 % del costo total de operación, dependiendo de su eficiencia y del clima del lugar donde se encuentre instalado. Por ello, incluso pequeñas diferencias en el precio del kilovatio hora (kWh) pueden tener un impacto financiero muy relevante a largo plazo.
Por estas razones, la existencia de fuentes de energía estables, renovables y de bajo costo constituye un criterio fundamental para definir la ubicación de un centro de datos.
b. Facilidad para el enfriamiento de equipos
El acceso al agua u otros mecanismos naturales de enfriamiento es un factor crítico para la ubicación de un centro de datos, debido a que la refrigeración constituye uno de los mayores consumidores de energía y recursos en este tipo de infraestructura. Los servidores generan grandes cantidades de calor de manera continua y deben operar dentro de rangos térmicos estrictos para garantizar su estabilidad y vida útil.
En este contexto, el acceso a fuentes naturales y continuas de agua permite implementar sistemas de refrigeración hídrica, generalmente más eficientes y menos intensivos en consumo energético que los sistemas de enfriamiento puramente mecánicos mediante aire acondicionado de precisión o evaporación.
Asimismo, las condiciones climáticas naturales del lugar —temperaturas promedio bajas, aire seco, altitud o cercanía a cuerpos de agua— pueden habilitar el uso de free cooling o enfriamiento natural, reduciendo significativamente la necesidad de equipos de refrigeración activos y, en consecuencia, los costos operativos y la huella de carbono.
c. Conectividad
Un data center debe contar con acceso a múltiples redes de telecomunicaciones de alta capacidad, preferiblemente mediante fibra óptica redundante provista por distintos operadores, para garantizar alta disponibilidad, baja latencia y continuidad del servicio.
La falta de conectividad adecuada puede generar cuellos de botella, interrupciones del servicio y pérdida de competitividad frente a centros de datos ubicados en hubs regionales mejor interconectados.
La latencia es especialmente relevante para aplicaciones críticas como servicios financieros, plataformas de comercio electrónico, streaming, inteligencia artificial o servicios en la nube, donde incluso milisegundos de retraso pueden afectar la experiencia del usuario final. Por ello, la cercanía a puntos de intercambio de internet (IXP), cables troncales y rutas internacionales de datos constituye un criterio clave para los operadores.
d. Estabilidad política y regulatoria
Las empresas tecnológicas buscan marcos legales estables, previsibilidad regulatoria y seguridad jurídica que respalden inversiones de gran escala.
Las empresas del sector priorizan países con marcos normativos previsibles, donde las reglas aplicables a inversión extranjera, telecomunicaciones, energía, protección de datos, impuestos y contratación se mantengan estables en el tiempo. Cambios abruptos en la normativa, nacionalizaciones, restricciones a la repatriación de capitales o modificaciones imprevistas en regímenes tarifarios generan riesgos jurídicos que pueden volver inviable un proyecto de data center, incluso si las condiciones técnicas son favorables.
Desde una perspectiva política, la estabilidad institucional y el respeto al Estado de derecho reducen el riesgo de interrupciones operativas, conflictos sociales, bloqueos logísticos o decisiones administrativas discrecionales, factores especialmente sensibles para infraestructuras críticas que deben operar de forma ininterrumpida.
Ventajas para la implementación de data centers en Bolivia
Habiendo identificado los criterios que las empresas extranjeras priorizan para elegir dónde establecer un data center, corresponde señalar algunas de las ventajas que Bolivia puede ofrecer a este tipo de inversores.
a. Factores climáticos y topográficos favorables en El Alto
El clima frío y seco de la ciudad de El Alto y sus alrededores, con temperaturas promedio significativamente más bajas que las de otras ciudades del país, permitiría reducir la carga térmica de los equipos y optimizar los sistemas de enfriamiento. No obstante, dicho enfriamiento natural no reemplaza la necesidad de contar con sistemas artificiales de refrigeración por agua o aire.
Desde el punto de vista topográfico, El Alto se ubica a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y cuenta con amplias extensiones de terreno plano, lo que facilita la construcción de instalaciones de gran escala, con menores costos de movimiento de tierras y mayor flexibilidad para diseños modulares y futuras expansiones.
La escalabilidad constituye otro elemento crucial para la selección de espacios destinados a implementar centros de datos, algo que resulta más factible en zonas altiplánicas con disponibilidad de terreno.
b. Condiciones apropiadas para la alimentación mediante energía renovable
El potencial solar de Bolivia es alto y particularmente favorable en la región del altiplano. Diversos estudios muestran que gran parte del territorio, especialmente las zonas altas, recibe elevados niveles de radiación solar —típicamente entre 5 y 6 kWh/m² por día— debido a su altitud y clima seco, lo que convierte a estas regiones en entornos óptimos para sistemas fotovoltaicos.
Más específicamente, dichos estudios identifican que la radiación en el altiplano puede alcanzar valores elevados de radiación global horizontal —por ejemplo, entre 5,7 y 6,3 kWh/m² diarios—, lo que mejora la eficiencia de los paneles solares y la producción de energía limpia.
Esto, sumado a que la topografía y los factores climáticos facilitan la instalación de paneles solares y el acceso a radiación constante, evidencia un potencial importante para satisfacer parte del requerimiento energético que demanda un centro de datos.
No obstante, el elevado consumo energético de un data center probablemente requeriría fuentes de energía adicionales. A modo ilustrativo, el centro de datos de Google que se construye en Uruguay requerirá un consumo anual de hasta 420 GWh, equivalente al 5 % del consumo energético anual de dicho país.
c. Perspectivas de mejores condiciones para la inversión extranjera
El actual Gobierno expresó la importancia de atraer inversión extranjera para superar la crisis económica actual. Asimismo, dio señales de materializar dicha intención mediante el establecimiento del Régimen Extraordinario de Promoción y Protección de Inversiones Estratégicas (REPPI), creado a través del Decreto Supremo 5503.
Si bien dicho decreto fue recientemente abrogado por presión de grupos sociales, establecía beneficios concretos para inversores en áreas estratégicas como infraestructura logística —que comprende instalaciones y redes de telecomunicaciones y tecnología, entre otras—, entre los que destacaban los siguientes:
- estabilidad jurídica y tributaria reforzada hasta por 15 años;
- aprobación de contratos de inversión mediante decreto supremo;
- procedimiento fast track, con un plazo máximo de 30 días hábiles para la aprobación técnica de proyectos de inversión, aplicando el silencio administrativo positivo.
En caso de que el actual Gobierno logre que la Asamblea Legislativa Plurinacional apruebe normas que implementen este tipo de medidas, brindando estabilidad mediante consensos legislativos, podrían generarse mejores condiciones para atraer empresas tecnológicas interesadas en instalar data centers en Latinoamérica.
Retos pendientes para atraer inversión extranjera en data centers
Si bien existen condiciones que podrían resultar atractivas para empresas tecnológicas interesadas en establecer data centers en Latinoamérica, Bolivia enfrenta todavía importantes desafíos para equiparar su oferta con la de otros países que llevan varios años consolidándose como hubs regionales.
São Paulo (Brasil), Santiago de Chile (Chile), Querétaro (México) y Bogotá (Colombia) lideran actualmente el mercado regional de centros de datos gracias a su acceso directo a las principales rutas de cables submarinos, matrices energéticas renovables más desarrolladas y posiciones estratégicas para garantizar conectividad de baja latencia hacia grandes centros urbanos.
Los principales desafíos para que Bolivia gane competitividad como potencial hub de data centers son los siguientes:
a. Potenciamiento y diversificación de la matriz energética
Como se indicó anteriormente, la disponibilidad y el costo de la energía eléctrica son factores esenciales para la instalación de un data center. En ese sentido, las empresas tecnológicas extranjeras requerirán que Bolivia cuente con una matriz energética robusta y diversificada para considerar al país como un potencial hub regional.
Si bien Bolivia cuenta con una capacidad instalada de generación eléctrica que prácticamente duplica la demanda máxima registrada, actualmente cerca del 60 % de la matriz energética boliviana depende del gas natural. Este dato resulta especialmente relevante ante la reducción progresiva de las reservas probadas de gas, que, según ciertas proyecciones, podría derivar en problemas de desabastecimiento en un plazo de tres a cuatro años y en el agotamiento total de las reservas en aproximadamente una década.
Estas estimaciones demandan una acción rápida de las autoridades gubernamentales para evitar futuros problemas de abastecimiento energético. De producirse esta situación, la implementación de proyectos de data centers sería materialmente inviable, dada la enorme cantidad de energía que requieren.
En este contexto, potenciar la generación de energía solar mediante nuevos parques solares en zonas con altos niveles de radiación —como el altiplano boliviano— contribuiría a disminuir la dependencia del gas natural como principal fuente de generación eléctrica.
Además, los tiempos de implementación de parques solares son considerablemente más cortos que los requeridos para otros tipos de energía renovable, mientras que los costos de los equipos se redujeron sustancialmente durante la última década. Finalmente, la escalabilidad de estos proyectos representa una ventaja adicional para incrementar progresivamente su participación en la matriz energética boliviana.
b. Limitados recursos hídricos para el enfriamiento de equipos
La refrigeración líquida en centros de datos constituye una solución más eficiente para disipar el calor generado por los servidores que los sistemas tradicionales basados en aire. Esto se debe a que los líquidos poseen una capacidad térmica significativamente superior, lo que les permite absorber y transferir calor de manera más eficiente.
Sin embargo, este tipo de refrigeración implica importantes consideraciones respecto al consumo de agua. En muchos centros de datos, el agua se utiliza para intercambiar calor y posteriormente se evacúa o recicla, lo que puede generar una demanda hídrica considerable, especialmente en sistemas de enfriamiento por evaporación o en instalaciones de gran escala.
Para dimensionar este consumo, se estima que un data center de 1 MW de capacidad puede utilizar hasta 25,5 millones de litros de agua al año. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, centros de datos modernos como el que Google construye en Uruguay requieren cientos de GWh de consumo energético anual, lo que implicaría disponer de volúmenes extremadamente elevados de agua si el sistema de refrigeración fuera exclusivamente líquido.
Considerando esta magnitud, resulta poco realista pensar que departamentos con limitados recursos hídricos, como Cochabamba, puedan albergar centros de datos de gran escala destinados a empresas tecnológicas internacionales. Incluso, el planteamiento de proyectos de este tipo podría generar conflictos sociales en una región marcada históricamente por episodios como la “guerra del agua”.
c. Estabilidad social y política
Desde la perspectiva del inversor, un entorno políticamente estable reduce el riesgo de cambios abruptos en políticas públicas, como modificaciones imprevistas en regímenes fiscales, tarifas energéticas, controles cambiarios, restricciones a la repatriación de capitales o alteraciones en las reglas aplicables a la inversión extranjera.
La estabilidad social resulta igualmente relevante, ya que los data centers requieren operación continua las 24 horas del día, los siete días de la semana, y tolerancia prácticamente nula a interrupciones. Conflictos sociales recurrentes, bloqueos de carreteras, huelgas prolongadas o disturbios civiles pueden afectar el acceso del personal, la logística de mantenimiento, el abastecimiento de combustible para generadores de respaldo y, en casos extremos, la integridad física de la infraestructura.
Desde una visión objetiva del contexto político boliviano de los últimos años, Bolivia no proyecta actualmente una imagen de estabilidad social ni política. Revertir esta percepción requerirá fortalecer el Estado de derecho, aprobar normas que reduzcan los efectos de medidas de protesta sobre terceros y, sobre todo, consolidar condiciones de paz social duraderas que permitan mostrar al país como un destino confiable para la inversión extranjera.
d. Aprobación de una ley de protección de datos
La existencia de una regulación clara y adecuada en materia de protección de datos personales constituye un elemento clave para la instalación de data centers, especialmente cuando estos almacenan o procesan información de clientes extranjeros.
Esto se debe a que el operador del centro de datos tiene la calidad de encargado del tratamiento de los datos almacenados, asumiendo responsabilidades directas respecto a la seguridad, confidencialidad e integridad de la información.
Desde la perspectiva de la empresa propietaria u operadora, la ausencia de un marco normativo en materia de protección de datos genera riesgos legales y comerciales significativos. Los clientes —particularmente las empresas multinacionales— suelen estar sujetos a regulaciones estrictas en sus países de origen, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea, que exige garantizar que el tratamiento o almacenamiento de datos personales se realice en jurisdicciones que ofrezcan niveles adecuados de protección o, en su defecto, bajo mecanismos jurídicos específicos.
La inexistencia de una normativa mínima obliga a las empresas a recurrir a estructuras contractuales más complejas y costosas, reduciendo así el atractivo del país como destino para centros de datos.
Bolivia es uno de los pocos países de la región que aún no cuenta con una ley de protección de datos personales, pese a la existencia de diversos anteproyectos legislativos que no llegaron a ser tratados por la Asamblea Legislativa Plurinacional.
La aprobación de una normativa de este tipo resulta crucial para facilitar la transferencia transfronteriza de datos y posicionar al país como un destino más competitivo y confiable para la inversión tecnológica.
Conclusiones
Bolivia cuenta con condiciones naturales y geográficas potencialmente favorables para el desarrollo de centros de datos. No obstante, para posicionarse efectivamente como un hub regional de data centers, el país debe avanzar de manera coordinada en varios frentes estratégicos.
En primer lugar, resulta indispensable garantizar acceso a energía eléctrica confiable, competitiva y sostenible. En segundo término, Bolivia debe fortalecer su infraestructura de conectividad, asegurando acceso redundante a redes de fibra óptica de alta capacidad, interconexión internacional eficiente y baja latencia.
Sin una conectividad robusta y resiliente, incluso las mejores condiciones climáticas o energéticas pierden relevancia para los operadores tecnológicos globales.
Desde una perspectiva jurídica, también resulta fundamental contar con un marco regulatorio claro, moderno y previsible, particularmente en materia de telecomunicaciones, protección de datos personales y servicios digitales. La adopción de una normativa alineada con estándares internacionales será clave para facilitar la transferencia internacional de datos y generar confianza en clientes extranjeros.
Asimismo, la estabilidad política, social y regulatoria constituye un elemento transversal. Los data centers implican inversiones de largo plazo y elevado capital, por lo que los inversores priorizan jurisdicciones donde las reglas del juego sean claras, estables y respetadas en el tiempo, con adecuada protección a la inversión extranjera y mecanismos eficaces de resolución de controversias.
En síntesis, la combinación de infraestructura adecuada, energía garantizada y competitiva, conectividad estable y seguridad jurídica será decisiva para que Bolivia pueda competir con otros mercados y consolidarse como un potencial hub regional de centros de datos en Sudamérica.