Uruguay fue nuevamente incluido en la lista corta de casos que serán analizados por la Comisión de Aplicación de Normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) durante la Conferencia Internacional del Trabajo que se celebra este mes en Ginebra.
La inclusión responde a las observaciones formuladas por el Comité de Expertos de la OIT respecto del cumplimiento del Convenio N.º 98 sobre el derecho de sindicación y negociación colectiva. Se trata de una discusión que no es nueva: el caso ya había sido examinado en la Conferencia de 2019 y, desde entonces, no se han producido modificaciones legislativas dirigidas a atender las recomendaciones formuladas por los órganos de control de la Organización.
¿Cuál es el punto central de la discusión?
El debate se concentra en determinadas características del modelo uruguayo de negociación colectiva. En particular, los órganos de control de la OIT han señalado que la participación activa del Estado en los Consejos de Salarios y la fijación de pautas salariales generales podrían afectar el principio de negociación libre y voluntaria entre organizaciones de trabajadores y empleadores previsto en el Convenio N.º 98.
Desde la perspectiva de la OIT, la negociación colectiva debería desarrollarse principalmente entre las partes sociales, reservando al Estado un rol más limitado. El sistema uruguayo, en cambio, se caracteriza por una estructura tripartita en la que el gobierno participa activamente en los procesos de determinación de condiciones salariales generales.
¿Qué ocurrirá ahora?
Durante las sesiones de la Comisión de Aplicación de Normas, el gobierno uruguayo expondrá su posición sobre el funcionamiento del sistema vigente, mientras que las organizaciones de trabajadores y empleadores presentarán sus respectivas valoraciones sobre su compatibilidad con los estándares internacionales.
Finalizado el debate, la Comisión aprobará conclusiones y recomendaciones que serán elevadas a la Conferencia Internacional del Trabajo. Posteriormente, el caso continuará siendo monitoreado por el Comité de Expertos, que dará seguimiento a las medidas que eventualmente puedan adoptarse.
¿Cabe esperar cambios en el corto plazo?
Si bien la inclusión de Uruguay en esta instancia constituye una señal relevante desde el punto de vista internacional, no parece probable que se produzcan modificaciones inmediatas al régimen vigente.
Actualmente no existen iniciativas concretas orientadas a reformar la Ley N.º 18.566 ni a alterar sustancialmente el funcionamiento de los Consejos de Salarios, que continúan siendo el principal ámbito institucional de negociación colectiva en el país.
Por ese motivo, todo indica que el sistema seguirá operando bajo las reglas actuales en el futuro próximo.
Una discusión que mira hacia el futuro del trabajo
El debate vuelve a plantear una pregunta relevante para las organizaciones: cuáles son los ámbitos más adecuados para gestionar los desafíos laborales que plantea una economía en permanente transformación.
La incorporación acelerada de nuevas tecnologías, el avance de la inteligencia artificial, la necesidad de desarrollar nuevas competencias y los procesos de recalificación de trabajadores están modificando la forma en que las empresas organizan el trabajo y gestionan el talento. En ese contexto, las necesidades pueden variar significativamente entre sectores, actividades e incluso entre empresas de una misma industria.
Frente a estos desafíos, cobra especial relevancia la capacidad de generar espacios de diálogo cercanos a la realidad de cada organización, que permitan abordar de manera ágil cuestiones vinculadas a productividad, capacitación, reconversión laboral y adaptación tecnológica.
La discusión que hoy se desarrolla en la OIT trasciende así el diseño institucional de la negociación colectiva. En última instancia, invita a reflexionar sobre cómo construir marcos laborales que acompañen los cambios que ya están transformando el mundo del trabajo, preservando los derechos de los trabajadores y promoviendo, al mismo tiempo, organizaciones más preparadas para competir, innovar y crecer.
Porque, en definitiva, la pregunta ya no es solamente quién negocia, sino cómo construir mecanismos de diálogo capaces de acompañar la transformación tecnológica, la evolución de las competencias laborales y los desafíos del futuro del trabajo.